Hace un mes que viajo, pedaleando de pueblo en pueblo por el este cordobés. Las rutas que atraviesan la pampa son largas rectas que a veces confunden la certeza del avance. Un campo dorado de trigo a la derecha, el verde de la soja a la izquierda, o al revés, kilómetro a kilómetro. O un campo pelado, cosechado, arrebatado de los colores brillantes que espera, con la aparente tristeza del despojo, nueva siembra. El camino gris de cemento es también un surco, donde caen las semillas esperanzadas que cada viajero lleva consigo. Ayer frené la marcha cuando vi una urraca sentada en las franjas amarillas que dividen los carriles. Sin inmutarse ante mi cercanía, se dejó levantar para que mis ojos vieran que algo la había golpeado. Sentí en mis manos el latido de un vuelo sentenciado, el calor de ese cuerpecito resignado era una breve llama que se apagaría al más mínimo soplo. Soplo que adoptaría formas tan disímiles según el azar del tráfico. La llevé al costado de la ruta, donde el pasto es mullido como colchón y al soltarla no hizo más que mover un poco las alas. No para intentar un vuelo, sino para acomodarse y esperar a que el final le llegue desde algún sitio. Y aunque elijo creer que su cuerpecito sanó en un renovado vuelo, nada me quita la certeza que el camino gris de cemento es también un surco donde la muerte levanta su cosecha.
miércoles, 3 de agosto de 2016
miércoles, 22 de junio de 2016
De Chazón a Bell Ville, de la sorpresa al asombro
I. Chazón, el empujón soñado
“¿Hasta Chazón vas a pedalear? Naaaa…” me dice un pibe de La Laguna mientras se pega a mi bicicleta con la suya. Es domingo 5 de junio, está nublado y hace frío pa’ polenta. “Sí, tengo que ir a contar cuentos” le contesto. “¿Y no te cansás?” es la pregunta que sigue y que se va a repetir cada vez que me encuentre con chicos de diferentes pueblos. “Sí, me canso. Pero descanso y vuelvo a salir” les contesto con una sonrisa a la que se suman.
jueves, 9 de junio de 2016
Volá Pedro (videocuento)
"Volá Pedro" es un cuento que surgió cuando presenté el espectáculo "Y yo simplemente te vi", en Córdoba. Hacía rato que tenía ganas de improvisar una historia en escena, por eso invité al público a jugar un PILO.
El PILO es un método para improvisar cuentos que tiene origen en Colombia. Básicamente, consiste en crear una historia a partir de un Personaje, una Intención, un Lugar y un Objeto (de ahí las siglas PILO). El narrador tiene unos segundos para pensar, luego un par de minutos para contar.
Aquella noche los cuentos hablaban de amor y había que mantener el género. El público me dio estos elementos: Pedro de 12 años, volar, Mar Chiquita y una pava eléctrica. Fue un desafío muy divertido, lleno de adrenalina porque en un momento me quedé totalmente en blanco y tuve que confiar en mi imaginación a ver hacia dónde me llevaba.
Hoy les comparto una versión algo retocada de aquél cuento, espero que la disfruten tanto como yo disfruté improvisarla, jugarla y ahora escribirla.
Buen camino! En breve más crónicas del viaje, ahora desde el sur cordobés!
El PILO es un método para improvisar cuentos que tiene origen en Colombia. Básicamente, consiste en crear una historia a partir de un Personaje, una Intención, un Lugar y un Objeto (de ahí las siglas PILO). El narrador tiene unos segundos para pensar, luego un par de minutos para contar.
Aquella noche los cuentos hablaban de amor y había que mantener el género. El público me dio estos elementos: Pedro de 12 años, volar, Mar Chiquita y una pava eléctrica. Fue un desafío muy divertido, lleno de adrenalina porque en un momento me quedé totalmente en blanco y tuve que confiar en mi imaginación a ver hacia dónde me llevaba.
Hoy les comparto una versión algo retocada de aquél cuento, espero que la disfruten tanto como yo disfruté improvisarla, jugarla y ahora escribirla.
Buen camino! En breve más crónicas del viaje, ahora desde el sur cordobés!
martes, 24 de mayo de 2016
De México a la milonga, del chapulín al choripán
Hace un tiempo que el DF (Distrito Federal) pasó a llamarse Ciudad de México (CDMX), un cambio que involucra varias cuestiones jurídicas y jurisdiccionales, pero todo el mundo sigue diciendo “de-efe”. Son las fuerzas de la costumbre. Como en Córdoba, que todos decimos “el Cható” para referirnos al Estadio Mario Alberto Kempes, o decimos “Palacio Ferreyra” cuando citamos al Museo Evita. Nos acostumbramos a los nombres, aprendemos a identificar de una manera y luego el cambio cuesta, lleva tiempo. A muchos en Córdoba nos encantaría que la Av. Colón tuviese otro nombre, sin embargo pasarían generaciones para que la sociedad incluyera el cambio como elemento cotidiano. Por eso el DF, que ahora se llama CDMX, se debate entre sus dos nominaciones, como se debatían en mi cabeza (otra vez) las ideas que de México me habían impuesto.
Porque, lamento decepcionar al público, México no es mariachis, tequilas, El Chavo y el picante. Es muchísimo más que eso, es un país inmensamente diverso y lamentablemente esa diversidad no la vemos en las películas. Es más, recién el último día de mi estancia en CDMX escuché mariachis cantando cerca de la casa. México también es mezcal, banda, conchas rellenas de cajeta (posta, no miento), Frida y Diego, murales inmensos, chile habanero, construcciones monumentales, contingencia ambiental, Jaime Sabines, tamales a las nueve de la mañana, paredes y voces que reclaman vivos a los 43, que gritan “Ni una más”; tanto pero tanto por conocer…
lunes, 2 de mayo de 2016
Cuentan que en Oaxaca...
¡Primera llamada, primera!
En abril, lo primero que te llena los ojos en Oaxaca es el brillo de sus colores. Sus fachadas imitando el arco iris, la gente vestida con decenas de tonalidades bordadas a mano, los árboles florecidos de rojos, blancos, violetas y amarillos. Sea de día, con el techo azul y blanco de nubes, sea de noche con las estrellas de sus farolas, Oaxaca de Juárez es una ciudad que te enamora la vista de buenas a primeras. Y en ese brote de colores arrancó el festival “Cuentos grandes para calcetines pequeños” en su novena edición, desatando los listones de colores que el año anterior se anudaron en la promesa de volver. La calenda se abrió paso entre las callecitas adoquinadas y, bajo un cielo de pájaros de carne y hueso y de papel, los cuentos fueron sonando para quienes se acercaban a oír, a reír, a mirar.
lunes, 11 de abril de 2016
lunes, 4 de abril de 2016
Primera vuelta, nuevos caminos
El primer viaje terminó. Después de veinte días de andar sobre ruedas por las sierras cordobesas, vuelvo a la capital.
Es un tiempo de idas y vueltas, mañana parto rumbo a Misiones para participar de "A Puro Cuento", un breve festival que lleva cuentos a las escuelas de Posadas. Luego, a mediados de mes me subiré a un vagón de tren para llegar a Buenos Aires y desde ahí volar hasta México. El festival Cuentos Grandes para Calcetines Pequeños, en Oaxaca, me invita en su novena edición a contar las historias que me cuentan. Después tocará volver a Buenos Aires, donde habrá algunas funciones y talleres rodando por ahí. Recién después de tanta vuelta cuentera volveré a subir a la bici, rumbo norte otra vez.
sábado, 2 de abril de 2016
Caminiaga y San Marcos Sierras: rincones imborrables
Voy a contarles sobre los rincones que encontré al despedirme de Cerro Colorado. Rincones, recovecos, recodos donde me llené de historias, donde me latió fuerte el corazón, donde me encontré contando y cantando. Pero antes permítanme una intro necesaria (porque no tengo otro lado dónde ponerla). Días previos a salir de viaje una amiga, Grisel, me regaló una bitácora viajera que comencé a usar en Cerro Colorado, aprovechando los días fríos (conozcan su página, Dicha Creativa, tiene cosas hermosas). Ese día arranqué así:
“¿Cómo se comienza una bitácora de viajes? ¿Contando a dónde se va? ¿Dónde se está? ¿De dónde se viene? Estoy en Cerro Colorado. Salí hace una semana de Saldán y algo que estoy extrañando mucho es la cercanía de algo fresco para tomar cuando YO lo quiera. Se nota la falta de heladera… ¿tendré que pagar siempre el frío de las bebidas? En este norte los caminos son largos y calientes así que tengo que averiguar cómo mantener fresca el agua, al menos hasta que tenga botellas térmicas. También tengo que solucionar cuestiones técnicas: ponerle patas a la bici, reemplazar las alforjas delanteras por unas caseras como las que hice para atrás, conseguir el bendito manubrio mariposa, cambiar los frenos, hacer fundas impermeables para la carpa, aislante, valija cuentera, tener un panel solar; adaptar un mini horno, una mini heladera, un equipo de audio, una biblioteca de libros sin peso… basta, a dormir.”
Al día siguiente comenzó a lloviznar. Se puso frío y el cielo prometía una lluvia intensa en breve, así que mudé la carpa a un lugar más resguardado. Ah! La carpa es una maravilla, se porta como una guerrera. Sigue la bitácora:
jueves, 17 de marzo de 2016
La aventura de pedalear hasta Cerro Colorado
Primer día de marcha. Mis viejos me despidieron con una chaya de papel picado, besos y chistes. Estaba nubladito, hermoso para pedalear. Salí pensando en que finalmente mi vida tomaba un rumbo nuevo, el que yo había soñado hace mucho.
En el asfalto la bici andaba de maravilla y el carrito también. Encontré muchas caras mirando sorprendidas mi pinta. Pasé por la casa del Javi y la Toña, dos cuenteros amigos que viven en Unquillo y que me convidaron mate, abrazos, buena energía y algo más. Cuando entré a Rio Ceballos comenzaron a caer un par de gotas. Me esperaban en casa de Nadina, gran cuentera, unas tremendas milanesas y una charla bien suculenta. Pero las cuatro cuadras de tierra, arena y piedra suelta en subida (bien brava) fueron reveladores: iba con mucho peso. Hice una cuadra con mucho esfuerzo, hasta que derrapé y el carro se fue hacia la banquina. Me bajé. Lo que me costó sacarlo de ahí, a puro arrastre. Cuando pude estabilizar la bici y mis ansiedades volví a subir intentando pedalear. Media cuadra después, plena subida, el carro me tiraba hacia atrás como si alguien pedaleara en dirección contraria: otra vez me tuve que bajar. Empecé a maldecir a la calle, a la bicicleta, al carro, a mí mismo, a la lluvia. Faltaban 100 metros para la casa de Nadina y el carro se me iba hacia atrás, la bici se me doblaba y no sabía de dónde agarrar la bici. Si frenaba era lo mismo porque la piedra suelta impedía el agarre y cuando puse una de las patas del carro para que sirva de “ancla”, ésta se dobló y fue peor. Cuando finalmente pude acomodarla y acomodarme, subí a la bici y de un envión salí de la subida. 50 metros de calle de tierra plana me hicieron llegar, bastante mojado, al calor de un hogar que ya emanaba aroma a milanesa.
Conclusión: volví al punto de partida y decidí dejar el carro por ahora. Lo usaré en regiones llanas, con asfalto, donde la exigencia no sea tanta. Volví para sumar más alforjas y llevar todo encima de la bici. Volví para entenderme y descubrirme entre lo que debo atender y escuchar de otros que ya tienen experiencia, y lo que necesito descubrir por mí mismo en situaciones límite. No seré ni el primer ni el último viajero que debe volver al punto de partida para reacomodarse y volver a salir.
viernes, 11 de marzo de 2016
GRACIAS totales
Ya nació. Mi viaje soñado acaba de comenzar y está dando sus primeras rodadas por rutas cordobesas. Hay tanta gente que ha puesto algo de sí para que vivir de viaje sea posible, que es necesario decir GRACIAS, así con mayúsculas, así a los gritos, así en un susurro de abrazo.
GRACIAS a mi familia, mi viejo Salvador, mi mamá Mirta, mis hermanas Cynthia y Melisa, mi sobrino Mateo… que de a poquito fueron aceptando la realidad de lo que se venía. Que me bancaron sin cuestionar nada, apoyándome en todo, bendiciéndome en la partida. Porque en el seno de ese hogar mamé el amor por la bici, por el contar historias, por el salir de viaje, por el disfrute de la locura linda y el compartir.
GRACIAS a mis amigos y amigas de cada lugar donde participé, la escuela Narracuentos, la Escuela Hospitalaria Atrapasueños, los talleres de trapecio fijo y tela, los espacios de talleres, los chats nacionales e internacionales; que con sus palabras y escuchas, sus preguntas, su “¿y si te pasa esto…?” me ayudaron a darle cimiento a esta aventura.
GRACIAS a mi gran amiga Corina, con la cual construimos una amistad de fierro, chipá y carnaval en estas semanas previas al viaje. Gracias por la hospitalidad, por el aguante, por ser parte de un modo tan fuerte.
GRACIAS las personas que se coparon en la mini campaña de financiamiento, me dieron una mano enorme para terminar de alistar el equipo. Gracias por confiar en este sueño, en esta locura y decidir ser parte.
GRACIAS a toda la gente que está presente y que no puedo nombrar acá porque la lista sería inmensa, pero sepan que viajan conmigo es un rincón de este corazón que pedalea.
En breve subo info de la ruta que estoy haciendo, el plan de viaje y algunas cosas locas que me han ido pasando estos días. El próximo post arranca así:
"- ¡Hermano! ¡¡¡Si tuvieras un camión qué le ponés encima!!! - me gritó un remisero al verme pasar en esa mañana de llovizna..."
Abrazo cuenteroooo!
viernes, 12 de febrero de 2016
Tres cortitos de verano
La foto de Daniela
Cuando terminó de ducharse, Daniela tomó la toalla y vio sobre el botiquín del baño su celular. Pensó en qué momento se distrajo como para entrar al baño con él, cosa que no hacía nunca, pero no encontró una respuesta. Lo que sí encontró fue la sorpresa de sentir cómo una sensación le recorría el cuerpo: tuvo deseos de tomarse una foto.lunes, 4 de enero de 2016
Sincericidio de año nuevo
Dice Hernán Casciari acerca de su blog "Cada vez que me aburro, le cambio el diseño y ¡zácate!, ya es un cuaderno nuevo". Creo que a mí me pasa algo parecido.
Arranca el 2016 y el viaje está cada vez más cerca, así que una lavada de cara al blog no le viene mal. Sobretodo por que el 2015 fue un año bravo, de esos que te mandan al fondo, bien al fondo de lo que sos y desde ahí tenés que reinventarte. Tuve que sincerarme conmigo mismo y aceptar que tenía un sueño por cumplir y que ese sueño era un proyecto de vida. Un proyecto que alimentaba secretamente día a día, año a año desde mi adolescencia y que a veces dejaba entrever pero nunca salió a relucir entero.
Vivir de viaje. Y en bicicleta. Y en el camino ir cantando, contando cuentos. Solo.
Pero en vez de tener la valentía de concretarlo me fui convenciendo que otros caminos eran mejores: una pareja estable, una casa, un trabajo seguro dentro del sistema, etc, etc. Y sí que fui feliz con todo eso, pero a medida que los fines de año se acercaban yo veía un viaje en puerta y me distraía de lo que había elegido como importante: ponía el piloto automático en el trabajo, era un novio desatento y egoísta, pensaba más en mi bici que en lo que necesitaba la casa, miraba rutas solitarias en vez de destinos compartidos... y así.
De a poco me iba convirtiendo en alguien difícil de aguantar, de entender, de querer.
Hasta que llegó el 2015 y me arrasó.
Arranca el 2016 y el viaje está cada vez más cerca, así que una lavada de cara al blog no le viene mal. Sobretodo por que el 2015 fue un año bravo, de esos que te mandan al fondo, bien al fondo de lo que sos y desde ahí tenés que reinventarte. Tuve que sincerarme conmigo mismo y aceptar que tenía un sueño por cumplir y que ese sueño era un proyecto de vida. Un proyecto que alimentaba secretamente día a día, año a año desde mi adolescencia y que a veces dejaba entrever pero nunca salió a relucir entero.
Vivir de viaje. Y en bicicleta. Y en el camino ir cantando, contando cuentos. Solo.
Pero en vez de tener la valentía de concretarlo me fui convenciendo que otros caminos eran mejores: una pareja estable, una casa, un trabajo seguro dentro del sistema, etc, etc. Y sí que fui feliz con todo eso, pero a medida que los fines de año se acercaban yo veía un viaje en puerta y me distraía de lo que había elegido como importante: ponía el piloto automático en el trabajo, era un novio desatento y egoísta, pensaba más en mi bici que en lo que necesitaba la casa, miraba rutas solitarias en vez de destinos compartidos... y así.
De a poco me iba convirtiendo en alguien difícil de aguantar, de entender, de querer.
Hasta que llegó el 2015 y me arrasó.
martes, 3 de noviembre de 2015
Nocturna (cinco microcuentos de amor)
Les quiero compartir cinco cuentos que escribí y tenía guardados entre papeles y archivos digitales. El quinteto habla de amor, o de algo parecido al amor. Más que nada, del enamoramiento, para ser más precisos...
Todos transcurren en la noche. La luna, las estrellas y el cielo negro son escenarios, ambientes que permiten besos, pasiones, ternuras, sorpresas. Ojalá los disfruten.
(Haciendo click en el dibujo le suman sonido de fondo con unos músicos callejeros increíbles)
(Haciendo click en el dibujo le suman sonido de fondo con unos músicos callejeros increíbles)
viernes, 23 de octubre de 2015
"¡ Contate ése !" (cuando un cuento se transforma en hit)
Todos los cuenteros tenemos un hit.
Un caballito de batalla. Un clásico. Un "Música ligera" o "No me arrepiento de este amor". Todos y todas. Ese cuento que nos salva y nos ampara ante un público difícil. Esa historia que nos saca campeones y vuelve loca a nuestra hinchada. "¡Contate el de Don Frasquito!...¡Contate el de la piscina!... ¡Contate el de la Yoli!!!" piden a los gritos miles y miles de fans... (bueno, casi). Aunque preguntemos "¿no quieren escuchar éste nuevo que aprendí?", asegurando que será un exitazo... No. La gente ama los hit's. Y todo cuentero tiene uno.
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| foto de Germán Saez |
domingo, 27 de septiembre de 2015
Entrevista a Pep Bruno: "los cuentos exigen verdad"
A veces las vueltas del camino se tornan realmente incomprensibles. Hace un tiempo atrás encontré en la web el trabajo de Pep Bruno, un cuentero y cuentista español; y al interesarme mucho su propuesta le mandé una entrevista por correo. Pep me contestó enseguida, pero no la publiqué por comenzar a tener problemas con el blog, lo que desencadenó en la última modificación de estética y algunas cositas más. Y la entrevista ahí esperando. Entonces me entero que Pep viene a Córdoba, en fechas complicadas para este servidor, pero automáticamente pensé: ¡la hacemos en vivo!. Y otra vuelta más daba el andar: por una razón u otra no pudimos encontrarnos. La próxima será, porque si uno no confía en "las próximas", mas vale que deje de caminar.
Que disfruten de estas palabras, con ustedes... ¡Entrevista a Pep Bruno!
Que disfruten de estas palabras, con ustedes... ¡Entrevista a Pep Bruno!
miércoles, 23 de septiembre de 2015
Adaptar un cuento según el público, ¿es posible?
Hace poco me pidieron un espectáculo para escuela secundaria. Todo un desafío, ya que contarle cuentos durante 50 minutos a más de 400 adolescentes no es una tarea que pueda catalogarse de sencilla (si es que contar cuentos es sencillo).
Entonces me puse a repasar las historias de mi repertorio que pudieran ser atractivas para los chicos, pero comprobé que con ellas iba a naufragar en ese mar de hormonas. Todas muy lindas, sí... pero en su conjunto imposible pensar en sostener tantos minutos de atención e interés.
Entonces me puse a leer y leer. Cuentos y más cuentos: terror, amor, humor; los géneros inundaban con sus historias cada rato que tenía disponible para la lectura, pedí recomendaciones (que fueron muchas y yo agradecido). Pero aún así no podía encontrar la historia que me conectara con ellos. Es decir: sentir que tal o cual cuento me haría cómplice, me diera la llave de su atención, me posibilitara generar risas, suspiros, pensamientos... Nada. Y la fecha se acercaba. Y la presión aumentaba. ¿Qué cuentos les iba a contar? La ansiedad me carcomía los días.
jueves, 3 de septiembre de 2015
Si somos el mismo mundo...
"¿Porqué todos hablamos distinto lengüaje, sí estamos en un mismo mundo, sí no fuera por los nombres, por ejem= Bolivia, Argentina, etc hablaríamos igual?"
Eso me preguntó hoy una alumna al final de la clase. Clase de historia, tema: Origen de la humanidad. Pero la clase se historia tuvo que transformase en clase de geografía. Y fue necesario volver a nombrar y ubicar continentes, océanos, climas y relieves.
Y entonces,
entender cómo funciona una línea de tiempo...
descubrir cómo es que nos erguimos sobre nuestros pies y poblamos el mundo...
saber que no siempre fuimos así y que para viajar de África a América no hizo falta esperar a los aviones ni a los barcos, sino que caminamos.
"Pero yo camino hasta la esquina y me canso...", me dice.
"Pero llegaste hasta la esquina", podría haber dicho yo en vez de seguir leyendo el relato del libro. Pero seguí y seguimos, porque quién no se apasiona cuando le cuentan por primera vez que venimos de África, que atravesamos Europa y Asia mucho antes que se llamaran así. Que llevamos miles de años comiendo carne cruda, frutas de la tierra y de los árboles. Que quizás cruzamos caminando un puente de hielo porque había que darle forma, color, sabor, textura, sonido y aromas a la esperanza antes de nombrarla. Y así, tanto más.
"Por qué... si estamos en un mismo mundo... hablaríamos igual?", la pregunta no se la pudieron responder sus papás ni Google. Le dije que yo tampoco tenía una respuesta rápida y concisa, pero que la iríamos armando, construyendo, develando. Ella tenía una pregunta, una pregunta más allá de las razones que le hacían estar en el hospital. Una pregunta inmensa, de ésas que abren la puerta a contar la historia de por qué somos quienes somos.
Eso me preguntó hoy una alumna al final de la clase. Clase de historia, tema: Origen de la humanidad. Pero la clase se historia tuvo que transformase en clase de geografía. Y fue necesario volver a nombrar y ubicar continentes, océanos, climas y relieves.
Y entonces,
entender cómo funciona una línea de tiempo...
descubrir cómo es que nos erguimos sobre nuestros pies y poblamos el mundo...
saber que no siempre fuimos así y que para viajar de África a América no hizo falta esperar a los aviones ni a los barcos, sino que caminamos.
"Pero yo camino hasta la esquina y me canso...", me dice.
"Pero llegaste hasta la esquina", podría haber dicho yo en vez de seguir leyendo el relato del libro. Pero seguí y seguimos, porque quién no se apasiona cuando le cuentan por primera vez que venimos de África, que atravesamos Europa y Asia mucho antes que se llamaran así. Que llevamos miles de años comiendo carne cruda, frutas de la tierra y de los árboles. Que quizás cruzamos caminando un puente de hielo porque había que darle forma, color, sabor, textura, sonido y aromas a la esperanza antes de nombrarla. Y así, tanto más.
"Por qué... si estamos en un mismo mundo... hablaríamos igual?", la pregunta no se la pudieron responder sus papás ni Google. Le dije que yo tampoco tenía una respuesta rápida y concisa, pero que la iríamos armando, construyendo, develando. Ella tenía una pregunta, una pregunta más allá de las razones que le hacían estar en el hospital. Una pregunta inmensa, de ésas que abren la puerta a contar la historia de por qué somos quienes somos.
martes, 11 de agosto de 2015
Cuando el viento juega (cuento)
Él la vio cruzar la calle. Ella llevaba un vestido, un sombrero y una sonrisa que se le grabó a fuego en los ojos. Y la siguió en lo que quedaba de tarde; la vio mirar las vidrieras, las palomas y los árboles. Sintió que caminando tras ella soñar era otra cosa.
Cuando se la llevó el colectivo, él se sentó en un banco y pensó en la tarde que acababa de vivir. ¿Y si era ella? Todos los sueños sin cumplir que tenía amontonados en el pecho se le alborotaron. ¿Sería ella la mujer que le hiciera los sueños realidad? ¿O sólo se estaba dejando llevar por fantasías?
Había que averiguarlo. Así que preparó sus armas de conquista: una flor, una canción, un poema. Cuando ella pasara al día siguiente por el camino de siempre caería rendida a sus pies. Pero se equivocó. Ella tiró la flor, despreció la canción, olvidó el poema y siguió caminando. Sueños… queridos sueños, son sueños nada más…
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| pintura de ERNEST DESCALS |
Ella intentó recordar el perfume de la flor, quizás no debería haberla tirado tan pronto. La canción se le grabó irremediablemente en la cabeza. Al menos el poema quedó como un avión que uno ve pasar de lejos. Pensó en él: nada de otro mundo… quizás algo en los ojos… o en las manos… apenas un mundo pequeño y trillado… pero un mundo, uno para mí… ¿mi mundo?
miércoles, 8 de julio de 2015
martes, 2 de junio de 2015
Un cuento más para que no haya NI UNA MENOS
El día miércoles 3 de junio, desde las 17hs, vamos a decir #NiUnaMenos marchando en las calles de todo el país. Según los datos de Casa del Encuentro, una mujer muere cada 31 horas por violencia machista en la Argentina.
Muchas voces se están sumando a esta convocatoria, reclamando la reglamentación de los artículos pendientes de la LEY Nº 26.485, incluido el Plan Nacional de la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que se desarrollen sus relaciones interpersonales.
Desde esta vocecita cuentera que es el blog, quiero sumarme con una historia. Fue escrita por Ángeles Mastretta (México) y se encuentra en el libro "Mujeres de ojos grandes", publicado en 1990. El arte nos ayuda a mirar desde otros puntos la realidad, nos ayuda a desnaturalizarla, a resignificarla, a desnudarla. Que este cuento sea otra forma de decir #NiUnaMenos. Abrazo.














