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viernes, 23 de octubre de 2015

"¡ Contate ése !" (cuando un cuento se transforma en hit)

Todos los cuenteros tenemos un hit


Un caballito de batalla. Un clásico. Un "Música ligera" o "No me arrepiento de este amor". Todos y todas. Ese cuento que nos salva y nos ampara ante un público difícil. Esa historia que nos saca campeones y vuelve loca a nuestra hinchada. "¡Contate el de Don Frasquito!...¡Contate el de la piscina!... ¡Contate el de la Yoli!!!" piden a los gritos miles y miles de fans... (bueno, casi). Aunque preguntemos "¿no quieren escuchar éste nuevo que aprendí?", asegurando que será un exitazo... No. La gente ama los hit's. Y todo cuentero tiene uno.

Todos los cuenteros tenemos un hit. Un caballito de batalla. Un clásico... ¿Cuál es el tuyo? http://www.cuentosencamino.com/2015/10/cuando-un-cuento-se-hace-hit.html#
foto de Germán Saez

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Adaptar un cuento según el público, ¿es posible?

Hace poco me pidieron un espectáculo para escuela secundaria. Todo un desafío, ya que contarle cuentos durante 50 minutos a más de 400 adolescentes no es una tarea que pueda catalogarse de sencilla (si es que contar cuentos es sencillo). 

Entonces me puse a repasar las historias de mi repertorio que pudieran ser atractivas para los chicos, pero comprobé que con ellas iba a naufragar en ese mar de hormonas. Todas muy lindas, sí... pero en su conjunto imposible pensar en sostener tantos minutos de atención e interés. 
Entonces me puse a leer y leer. Cuentos y más cuentos: terror, amor, humor; los géneros inundaban con sus historias cada rato que tenía disponible para la lectura, pedí recomendaciones (que fueron muchas y yo agradecido). Pero aún así no podía encontrar la historia que me conectara con ellos. Es decir: sentir que tal o cual cuento me haría cómplice, me diera la llave de su atención, me posibilitara generar risas, suspiros, pensamientos... Nada. Y la fecha se acercaba. Y la presión aumentaba. ¿Qué cuentos les iba a contar? La ansiedad me carcomía los días.

                               ¿Se puede adaptar un cuento a cualquier público?